viernes, 17 de noviembre de 2017

Elige tu destino

Hace ya un tiempo quise participar en un concurso literario donde el tema propuesto eran los libros malditos (o algo por el estilo). Buscando un planteamiento original pensé: ¿y si le doy forma de librojuego, de esos de «elige tu propia aventura», pero que sea el propio texto que estás leyendo el que es maligno y va manipulando a su lector?

Me pareció que merecía la pena intentarlo y acabé redactando este Elige tu destino. En el proceso aprendí muchas cosas, para empezar que hacer un texto interactivo, aunque sea tan breve como este, requiere mucha planificación y esfuerzo. Que todo encaje, que las ramas se abran y luego confluyan del modo adecuado, ofrecer opciones razonables pero que no se te vaya todo de madre… Más otras dificultades propias de un texto que habla con su lector; principalmente mantener un mínimo de calidad literaria cuando no puedes meter descripciones ni textos de apoyo, y que se entienda lo que intentas comunicar.

Aunque el resultado final me dejó razonablemente satisfecho (sin tirar cohetes), mi propuesta no fue del agrado de la editorial y desestimaron mi relato. Era de esperar. Pensé que ahí se acababa todo, porque evidentemente una cosa así no tiene salida en una publicación tradicional, pero el otro día me acordé de él y me dije que podía quedar bien en el blog, aprovechando de paso las posibilidades que ofrece un entorno digital.

Así que (y espero que todo funcione bien), aquí lo tenéis. Elegid con sabiduría vuestro destino… porque no hay vuelta atrás.

Elige tu destino


#1

No temas y adéntrate en estas páginas. Ya sabes que este es un libro muy especial, seguro que te lo ha comprado o regalado alguien que te aprecia mucho. Verás que disfrutarlo es muy fácil, sólo tienes que tomar una decisión de las que se te ofrecen al final de cada entrada. ¿Todo claro? Estupendo, comencemos…

Deja volar tu imaginación y sitúate en un mundo de fantasía, lleno de monstruos y tesoros. Eres un joven aprendiz de hechicero que ansía graduarse y vivir grandes aventuras. Sin embargo, un muchacho del pueblo, un basto e inculto campesino, está siempre molestándote. Hoy te ha puesto la zancadilla cuando pasabas para que cayeras al barro, y él y sus amigos se han burlado de ti.

  • Si usas tus recién adquiridos poderes para demostrarle quién manda aquí, ve a #8.
  • Si prefieres impresionarles para que él y su grupo se conviertan en tus amigos, ve a #11.
  • Y si por el contrario no quieres rebajarte a su nivel y te centras en tus estudios, ve a #15.

#2

Oh, vaya, mira quién asoma. Hola, chico, últimamente te veo poco. Se nota que lo pasas bien. ¿Ves como has olvidado ya a aquella chica y tanto romanticismo trasnochado? Estas que te ofrezco son mucho mejores, y no se niegan a nada cuando hay lujo y dinero de por medio. Dime, ¿qué más puedo hacer por ti?

  • Claro que te puedo conseguir algo para aguantar el ritmo. No queremos que tantas noches sin dormir te pasen factura. Es más, creo que de ese modo serás aún más popular entre tus nuevas compañías. Ve a #25.
  • Sí, es verdad, en tu nueva vida necesitas un medio de transporte a tono. No, una limusina con chófer es demasiado formal, mejor un deportivo que impresione de veras, y con nuestras influencias nadie investigará si tienes carné o no. Ve a #28.
  • ¡Ah, pillín! No te falta razón, en público uno no puede desinhibirse tanto como desearía. Necesitas un nidito de amor bien discreto adonde llevarte a tus conquistas, yo me encargo. Y cuando necesites algo más ve a #21.

#3

He de reconocer que por una vez me has impresionado. Has reunido el valor que te faltaba y has arrojado el libro al fuego, la hoguera que tú mismo has encendido en el patio de tu casa con periódicos viejos y cartones. Estabas nervioso, se notaba. En todo momento pensabas que iba a ocurrir algo, que te iban a descubrir o, peor aún, que yo lo impediría de algún modo. Me tienes miedo, ¿verdad? Haces bien.

Pero no ha sucedido nada, aparte de ese inquietante chillido que has creído oír cuando las lenguas de fuego han abrazado las cubiertas del tomo. Ha ardido, como cualquier otro libro.

Después de pasar el día entero en vilo, al comprobar que nada extraño sucedía has empezado a relajarte. Al caer la tarde has regresado al patio (¿no se regresa siempre al lugar del crimen?), y entre las cenizas sólo quedaba esta hoja, medio consumida por las llamas y arrojada a un lado por el aire caliente que subía de la lumbre. Unas últimas palabras que ya no te dan miedo.

Ahora irás a acostarte, convencido de que la pesadilla ha terminado. Que tengas dulces sueños.

  • Mañana irás a #7. ¿Que esa entrada se ha consumido junto al resto? No importa.

#4

Así que estás decidido a dejarlo. Mira, normalmente no se puede abandonar, es una especie de pacto, pero como en cierto modo te engañé para que aceptaras, creo que te mereces una oportunidad de librarte de esto. Ya ves, no soy tan malo. Vamos a dejar que decida el azar; si tienes suerte te dejaré en paz para siempre, ¿te parece bien?

De acuerdo, coge un dado. Sí, uno normal del parchís valdrá. Tíralo.

  • Si sale de 1 a 5, ve a #24.
  • Si sale 6, ¡premio! Ve a #27.

#5

Ya está todo arreglado, ese tipejo nunca volverá a acosarte. Ni a ti ni a nadie más. Sí, ya supongo que habrás pasado un mal rato en el insti, pero era necesario recurrir a soluciones drásticas, esa gente no aprende por las buenas. ¿Te has fijado en su rostro amoratado cuando se lo llevaban los de la ambulancia? Y le ha dado justo cuando intentaba molestarte. ¿Cómo te has sentido, poderoso? Seguro que sí. Los demás te tienen miedo, lo he visto. Disfruta de esa nueva sensación, uno nunca se cansa de ella.

  • Tengo grandes planes para ti. Si estás listo para seguir, ve a #20.
  • ¿No quieres seguir leyendo? De acuerdo, tienes que asimilar todo esto, nos encontraremos en #22.

#6

Eso es, buen chico, deja de luchar contra lo inevitable. ¿No hay nada más que pueda hacer por ti? Muy bien, entonces ahora cogerás este libro y se lo darás a otra persona. Puedes decirle que es un regalo, que se lo pasará bien leyéndolo, es lo que te contaron a ti, ¿no?

Prefiero que sea alguien joven e influenciable, como eras tú antes de destrozarte, pero en el fondo da igual. Me gustan los desafíos y esta vez ha sido demasiado sencillo.

FIN

#7

Sé lo que te sucede. Has pasado mala noche, soñando continuamente que te deshacías de este libro, que lo destruías y volvías a ser libre. Pesadillas entrecortadas que se entrelazaban de forma confusa con los recuerdos de los días previos.

Al despertar te sentías desorientado, los sueños se confundían con la realidad, y encontrar ahí el libro, apoyado en tu mesa como si nada, te ha enfurecido. No ibas a abrirlo, esa era tu intención, piensas acabar con esto de una vez para siempre. Pero no has resistido mirar esta página antes de cerrarlo por última vez.

  • No, no vas a seguir leyendo, lo sé. Pero quieras o no, acabarás encontrándote en #3.

#8

Con un pequeño gesto de manos y unas palabras masculladas en la penumbra, el suelo se vuelve resbaladizo debajo de sus pies. Su caída de culo no es sólo dolorosa sino extremadamente ridícula, provocando la burla generalizada de cuantos lo presencian, incluyendo su grupo de fieles secuaces. Cuando intenta levantarse para recuperar su dignidad, vuelve a resbalar y cae, esta vez de bruces. Le miras con una sonrisa de superioridad que no le hace ninguna gracia.

  • Guiándote siempre por la caballerosidad, le ayudas a levantarse. Pasa a #14.

#9

Ajá, aquí está nuestro joven donjuán. ¿Te lo pasaste bien? Yo diría que sí, ¿eh? Puede que no lo recuerdes con demasiada nitidez, me temo que me metí un rato en tu cabeza. Buena moza, un tanto timorata para mi gusto.

Claro, ese es el secreto, me gusta disfrutar un poco de los deseos que concedo, ¿qué gracia tendría si no para mí? Si estamos juntos en esto tenemos que compartir las cosas como buenos compañeros, ¿no te parece? Y creo que fue oportuno que tomara el mando, estabais demasiado melindrosos, haciendo manitas y eso. Hay que aprovechar la ocasión y llegar hasta el final. ¿A eso ibas, no? Sí, se resistió un poco, no te engaña la memoria. Uno creería que las chicas de hoy estaban al cabo de la calle de estas cosas, la verdad.

  • Si quieres seguir gozando de cuanto te ofrezco, vamos a #20.
  • ¿De veras piensas pedirle disculpas mañana? Por favor, eres patético. Está bien, te veré en #18 cuando te calmes.

#10

Parece indecisa, pero finalmente rehúsa tu ofrecimiento con la excusa de protegerse de las habladurías. Consternado, contemplas como se aleja con sus elegantes andares. Parece que no será sencillo ganar su corazón, pero no te resignas a olvidarla.

Ya hemos avanzado bastante por hoy, ¿no te parece? Deja el libro y ve a dormir, hay que cuidar la vista. Mañana continuaremos por #19.

#11

Apenas necesitas unos sencillos juegos de manos para captar la atención de esas mentes simples. Haces aparecer de la nada monedas y animalillos, trucos de aprendiz que sin embargo los entretienen y les hacen reír.

Por desgracia, la repentina aparición de uno de tus tutores pone fin al espectáculo. Te recrimina el uso recreativo de la magia, contrario a los principios de la academia, y eso desencadena de nuevo la hilaridad de tu público. Dudas que tu actuación haya supuesto para ti una auténtica mejoría, antes al contrario.

Ya hemos avanzado bastante por hoy, ¿no te parece? Deja el libro y ve a dormir, hay que cuidar la vista. Mañana continuaremos por #19.

#12

Tranquilo, ya sé que mañana es la evaluación. No te preocupes, tus calificaciones serán mucho mejores de lo que esperas. Ah, sí, eso. ¿Te ha pedido que te quedes al final de clase? Y te ha amenazado, vaya, qué poco elegante por su parte. Me imagino la cara de incomprensión que habrás puesto.

Bueno, algo hay. Tuve que hacerles llegar a tus profesores algunos anónimos aconsejándoles que te pusieran un 10, o de lo contrario ciertos asuntillos de su pasado saldrían a la luz. Así es como funcionan las cosas, no puedo simplemente cambiar tu nota como por arte de magia, y aunque pudiera, alguien se daría cuenta enseguida y la corregiría. Tienen que hacerlo por propia voluntad, aunque haya que «animarles» a ello.

Los demás no me preocupan, pasarán por el aro por la cuenta que les trae. Pero este tipo es un hueso duro de roer, igual se resiste. Ya te ha suspendido unas cuantas veces en el pasado, ¿verdad? Puede ser un problema, ¿qué hacemos con él?

  • Si deseas que nos lo quitemos de encima, nada más sencillo. Ve a #30.
  • Pero si no hacemos nada, nos arriesgamos a que vuelva a suspenderte; luego no te me quejes en #16.

#13

Oh, vaya, si tenemos aquí a un intruso. No hay ninguna elección que conduzca a esta entrada, así que has hecho trampas y debería castigarte por ello. Castigarte lentamente y con crueldad. Pero, ¿sabes qué? Me gustan los tramposos, está en mi naturaleza. Así que en lugar de eso te voy a contar un pequeño secreto: lee la primera letra de cada entrada y descubrirás la clave que te permitirá escapar de esta situación en la que te has metido. No hace falta que me lo agradezcas, soy así.

#14

Reacciona mal a tu gesto; de alguna forma intuye que estás detrás de lo que le ha ocurrido, aunque no pueda demostrarlo y nadie más encuentre resbaladiza esa zona. Tendrás que andarte con ojo en lo que a él respecta.

Ya hemos avanzado bastante por hoy, ¿no te parece? Deja el libro y ve a descansar, hay que cuidar la vista. Mañana continuaremos por #19.

#15

Ignorando a esos patanes, te concentras en tus estudios. Las pruebas finales se hallan próximas y no puedes permitirte defraudar a tus mentores. No sólo eso, sino que además ansías impresionar a una compañera de la academia de magia por cuyo amor suspiras desde hace tiempo.

Al realizar a la perfección durante las prácticas un complicado gesto arcano, captas sobre ti la admiración de esa muchacha, que aparta rápidamente la mirada al reparar en la tuya.

  • Aprovechas para ofrecerle tu ayuda de cara a las pruebas, pasa a #10.

#16

Admítelo: te advertí que podía pasar esto. Sí, las notas han mejorado, pero ese profesor ha vuelto a suspenderte a pesar de nuestra… persuasión. Y si permites que se salga con la suya, pronto los demás perderán el miedo a que se destapen sus secretos y se vengarán de ti. Has sido débil y eso siempre se paga.

Estoy muy defraudado contigo, te ofrezco un poder único y te niegas a aprovecharlo como es debido; me parece que no tienes lo que busco. Creo que es mejor poner fin a nuestra relación, y lo haremos en #29.

#17

Empecemos por algo fácil que no te cree cargo de conciencia. Los dos sabemos que últimamente tus notas no son gran cosa, y a tus padres les daría una alegría que dejaras de suspender asignaturas. ¿Qué me dices? Eso no hace daño a nadie, por no mencionar lo que beneficiaría a tu futuro.

  • Si no te opones, me encargaré de que mejoren. Nos veremos en #12.
  • Pero si ni siquiera eso te parece aceptable, no puedo obligarte a elegirlo, esas son las normas. ¿Qué tal si lo hablamos en #4?

#18

Sí, sí, lleva varios días sin ir a clase. Mira, chaval, es mejor que lo sepas ya: tuvo una crisis y la han cambiado de centro. Esa chica tampoco era nada del otro jueves, asúmelo. Y tampoco la obligamos a hacer nada que no hagan muchas otras, si no ha podido soportarlo es porque era una estrecha.

¿Eso son lágrimas, tan colado estabas por ella? No seas blando, puedo conseguirte muchas más. Para, me das asco y vas a mojar las páginas. Odio eso.

  • ¿Vas a cerrar el libro? Está bien, tómate un descanso para despejar la mente, ya seguiremos en #22.

#19

¿Te sientes sorprendido, asustado quizá? Menos mal, ya pensaba que no te ibas a dar cuenta nunca.

Sí, las cosas que ocurren en este libro afectan a la realidad. Es un alivio, me estaba cansando de esta bobada pseudomedieval. Te gusta la chica, odias al abusón, te gustaría ser popular, ¿por qué tienes que ocultártelo a ti mismo, si es lo más natural?

Eres muy afortunado por haberme conseguido, tu vida está a punto de cambiar para mejor. Hasta ahora sólo has visto pequeñas muestras de mi poder, que no han alterado verdaderamente tu existencia cotidiana. Pero no vamos a detenernos ahí. No te contengas y dime, ¿de qué nos ocuparemos primero?

  • Si aún no te lo acabas de creer, te haré una pequeña demostración de mis poderes. Vamos a #17.
  • ¡Eh, no te asustes, espera, sigue por #23!

#20

Así me gusta, hay que gozar la vida a fondo. Olvídate de los estudios, de la familia y de todas esas tonterías, conmigo conseguirás las cosas que siempre has ansiado de verdad: mujeres, dinero, emociones fuertes… Tú déjate guiar y disfruta.

  • Creo que vas a quedar más que satisfecho con tu nueva vida, pero si en algún momento quieres volver a tratar conmigo, sabes que te espero en #2.

#21

Se te fue la mano, vale, sí. Es normal, no le des más vueltas. En los momentos álgidos de la pasión el sexo y la muerte se confunden, Eros y Tánatos se funden en un abrazo, es un placer reservado a los poderosos. ¿Disfrutaste el momento? Sé sincero, claro que sí.

Olvida los remordimientos, hay muchas de donde salió esa, no te preocupes. Sigue mis instrucciones y nadie encontrará el cuerpo. Y por supuesto no dejes de vivir al límite, ya has visto lo adictivo que es.

  • Sabes que sigo a tu disposición en #26.

#22

¿Crees que es tan fácil deshacerse de mí como tirar el libro a la basura y ya está? Sé cómo volver a tus manos. Lee bien lo que te digo: no podrás dejarlo hasta que yo diga que se ha acabado. Tendrás que ver cómo lo encajas.

  • Si prefieres consultarlo con la almohada, hazlo y luego ve a #7.
  • Si has comprendido por fin que no hay modo de escapar, pasa a #6.
  • Y si no soportas más la tensión, no seré yo quien impida que te quites de enmedio. Ve a #29.

#23

Otra vez por aquí… Hacía tiempo que no nos veíamos. ¿Cuánto ha pasado, tres semanas? Aquí dentro el tiempo se hace eterno, no imaginas qué aburrimiento supone.

Y todo por nada, porque te asustaste como una niñita sólo porque intenté ayudarte a mejorar tu vida y arrojaste el libro a un rincón de tu cuarto. ¿De qué te ha servido? Las cosas han ido a peor, lo sé. Está lo del trabajo de tu padre, que pende de un hilo. Y tu madre no se encuentra nada bien, ¿verdad? Esos dolores… Espero que no sea algo grave, pero estas cosas suelen acabar mal.

No te engañes, chaval, ahora tienes que seguir adelante. Sí, es lo malo, una vez se empieza a jugar no se puede parar o acabas pagándolo de otra forma mucho peor. Vamos, no te preocupes, ya has visto que es divertido. ¿Qué te apetece ahora?

  • Si prefieres conseguir a la chica, dame un par de días para arreglarlo todo y ve a #9, ¿de acuerdo?
  • Ah, sí, el tipo ese te sigue molestando, me había olvidado de él. Es hora de solucionarlo, mañana cuando vuelvas a casa nos vemos en #5.
  • Pero si de veras te niegas a continuar, supongo que tendremos que hablar de ello. Ve a #4.

#24

No tienes suerte, chico, la diosa Fortuna ha hablado. Ahora, ¿qué tal si nos dejamos de vacilaciones y seguimos adelante? Porque se me está agotando la paciencia.

  • ¿Estás harto del abusón del insti? Pues vamos a #5.
  • ¿O es la chica que te hace tilín la que no te deja dormir por las noches? Ya sabes que en #9 hallarás la solución a tus desvelos.

#25

De una sobredosis, sí, era previsible. No saben controlar, no son como nosotros; intentan ponerse a nuestra altura y se queman como Ícaro.

Y tú le pasaste las pastillas, deduzco, o todo esto no te preocuparía lo más mínimo. Bueno, no iba por buen camino, eso cualquiera podía asegurarlo, yo no le daría mayor importancia. Hoy día todo el mundo se droga en esas fiestas, no creo que se preocupen de trazar el origen de las sustancias. Y por supuesto no dejes de vivir al límite, ya has visto lo adictivo que es.

  • Sabes que sigo a tu disposición en #26.

#26

¿Escuchas las sirenas que se aproximan? Diría que vienen a por ti. Sí, creo que esta vez no te salió bien la jugada, es el final del camino.

No, amigo, yo no puedo salvarte de tus actos, nunca te dije que todo esto no tuviera consecuencias. Te lo advertí, recuérdalo. ¿Culpa mía? ¿Cómo puede ser mi culpa, si yo sólo te he ofrecido algunas opciones que tú mismo has elegido? No, me temo que aquí sólo hay un culpable.

Y de todos modos, ¿qué piensas contarles, que todo fue por un libro que iba guiando tus acciones? No me hagas reír. Así, como mucho, conseguirás una reducción de pena por trastorno mental, y las burlas en el juzgado.

Así es, ya suben. Me temo que esto es un adiós, yo seguiré mi camino y tú... Vaya, tú no. Qué pena.

FIN

#27

No, no has sacado un 6. Muchacho, no me gusta que me mientan, es algo que ya deberías saber. Creo que necesitas una lección. Veamos… ¿Qué se oye por ahí?

¡Oh, tu pobre mascota! Qué lástima, así de repente. Bueno, ya se sabe que estos bichos no viven mucho tiempo.

¿Vas a ponerte a llorar ahora? Deberías haberlo pensando antes de intentar engañarme. Ahora espabila, no podemos esperar eternamente.

  • Es normal que en clase abusen de un blandengue como tú, pero creo que agradecerás que me ocupe de eso. Mañana lee #5, todo estará solucionado para entonces.
  • Y ya es hora de que te hagas un hombre, y dejes de soñar con lo que puedes obtener fácilmente. Dame un par de días y cuando llegue el momento ve a #9.

#28

Atropellado, vaya. Manejar un motor de tanta potencia no es tan fácil como parece en las películas, ¿verdad? Pero podemos encargarnos del asunto. Total, un pobre idiota que regresaba a su casa a esas horas de la noche de un trabajo de mierda tampoco despertará excesivo interés. Si le ofrecemos un dinero a su familia todo quedará enterrado, confía en mí.

Y por supuesto no dejes de vivir al límite, ya has visto lo adictivo que es.

  • Sabes que sigo a tu disposición en #26.

#29

Desde el primer momento comprendí que eras débil, que no sabrías apreciar la oportunidad que ponía en tus manos. He hecho lo que he podido, pero no tienes madera. Moral, sentimientos… qué formas más tontas de limitar tu poder. Está bien, pongamos punto final a esta charada.

Aprovecha ahora que no hay nadie en casa, llena la bañera de agua tibia y coge una cuchilla de afeitar de tu padre. Ahora métete, ya sabes lo que hay que hacer. No, hombre, así no. Los cortes de la muñeca han de ser longitudinales, nunca transversales. No seas también un fracasado a la hora de quitarte la vida.

Y no te preocupes por mí, sabré hallar el camino a otro lector, igual que acabé en tus manos.

Yo siempre paso página.

FIN

#30

Ouch, qué mala pinta tienes. Ese ojo, ay ay… Te estaba esperando en el portal, sí, no he podido avisarte a tiempo. Bueno, era un riesgo que asumíamos, le han expulsado de la enseñanza y era previsible que no lo encajara con deportividad. Míralo por el lado positivo, esos cardenales pasarán y él nunca volverá a ponerte un suspenso.

¿A tus padres? Pues diles que te han pegado unos compañeros por envidia a esas notas tan buenas que has conseguido. ¿A que están orgullosos? Venga, muchacho, París bien vale una misa. Y ahora que ese asunto está resuelto, tenemos que fijarnos en metas más grandes.

  • Ahora que los estudios han dejado de ser una preocupación, vamos a ocuparnos de tus verdaderas aspiraciones, sin cortapisas. ¿Te suena bien? Pues vamos a #20.
  • Oh, venga, quien algo quiere algo le cuesta, no te irás a rajar sólo por haberte llevado un par de tortas. ¡Volverás, lo sé, y nos encontraremos en #23!

Si quieres ver todas las entradas, como se vería en un libro, pulsa aquí.

Nota: La imagen que encabeza el artículo se titula Mysterious Book y es obra de StalkerAE.

miércoles, 8 de noviembre de 2017

Pena capital (micro)

Desde siempre he tendido a darle vueltas al concepto de justicia, en un plano más bien filosófico. Hasta qué punto alguien es culpable, hasta qué punto es inocente, quién es el último responsable de que ocurra un crimen… ese tipo de cosas.

Tengo por ahí redactados varios textos sobre esos temas, incluso relativamente largos, aunque es difícil escribir algo extenso y que no parezca demasiado maniqueo (es lo que hemos hablado a veces de no permitir que la ideología gobierne la narración). Por eso estos conceptos quedan mejor plasmados en microrrelatos, donde puedes conservar la abstracción de situaciones generalizables y personajes simbólicos.

El objetivo con este era no pasarse de quinientas palabras y son 442, así que por ese lado cumple. Espero que os guste el resultado.

Pena capital

Los policías le condujeron hasta una pequeña sala de la jefatura. Delante del escritorio sólo estaba la silla libre en la que le conminaron a sentarse. Al otro lado, bajo la luz de una lámpara de mesa, había un hombre de aspecto poco amistoso que leía una ficha en alto con voz átona. Tardó unos segundos en reconocer que eran su datos personales: nombre, número de identificación y dirección actual.

—¿Son correctos los datos? —preguntó el tipo.

—Sí, sí —contestó ansioso—, pero no entiendo por qué me han detenido.

El hombre del otro lado, al que los agentes se habían dirigido como comisario, se arrellanó en su butaca.

—Es en relación con el caso de la pareja del lago —explicó, y como su interlocutor no parecía entender, añadió—: El crimen.

—¿Cómo? Ah, sí, lo recuerdo, salió en la tele. Pero le juro que no tuve nada que ver, soy un ciudadano honrado. Además, ¿no pillaron ya al que lo hizo?

—Algo así. Un sospechoso fue acusado, juzgado y declarado culpable. Fue ejecutado hace dos semanas. —Se tomó unos segundos antes de continuar—. Pero ahora se han descubierto pruebas que demuestran su inocencia.

—Vaya, ¿y se ha reabierto la investigación? —conjeturó el detenido—. Pero le repito yo no he matado a nadie, señor comisario. ¡Si hasta fue en otra ciudad, nunca he estado allí!

—Lo sé. No es el crimen del lago el que nos ocupa hoy.

Ahora sí que no comprendía nada. ¿Para qué estaba allí entonces? Se volvió hacia los agentes que permanecían a su espalda en busca de un gesto de apoyo, pero no lo halló.

—No entiendo… —balbució.

—Bueno, una persona fue ejecutada por un delito que no había cometido —dijo el comisario—. Eso es un asesinato, ¿no le parece? Y la ley es muy clara al respecto: los colaboradores necesarios deben recibir la misma pena que los autores materiales.

—¿Colaborador necesario? ¿Quiere decir como un cómplice? ¡Pero soy inocente, no he hecho nada malo!

El comisario agitó un papel que había tenido todo el tiempo delante sobre su mesa, lleno de líneas manuscritas y garabatos.

—Tengo aquí la prueba incontrovertible de lo contrario. Usted consignó una petición para que la pena de muerte fuera reinstaurada, como finalmente se hizo. Eso es colaboración necesaria.

Le puso delante la hoja. Sí, él había firmado para que aprobaran esa ley, pero…

—Yo… pensé… como mucha otra gente…

—En efecto, vamos a tener mucho trabajo estas semanas. Venga, lleváoslo.

Los mismos agentes que lo habían traído hasta allí le cogieron de los brazos y los arrastraron al calabozo, ajenos a sus gritos, mientras el comisario hacía pasar al siguiente.

lunes, 30 de octubre de 2017

El tamaño sí importa

Cuando uno escribe para sí mismo es libre de hacerlo como más le plazca (o le pluga, me encanta esa conjugación arcaica), pero conforme empieza a albergar esperanzas de que sus proyectos vean la luz pública se plantea qué extensión le conviene más. ¿Libro tocho, relato breve, un término medio…?

Cuando surge este tema siempre hay quien dice que uno no debería preocuparse de la extensión, sino escribir libremente según le pida su historia. Por supuesto en parte tienen razón, pero igualmente conviene tener una idea más o menos aproximada de lo que tenemos por delante, por dos motivos. El primero es que el estilo y las técnicas que usemos varían completamente entre un tipo y otro (prueba a escribir una novela al ritmo narrativo de un relato corto, no hay quien lo aguante), y el segundo es que de la longitud del texto pueden depender mucho sus posibilidades de ser publicado. Esto es aún más válido en concursos y certámenes, que suelen imponer un límite estricto a la extensión de las obras aceptadas.

La medición más habitual de un texto es en función del número de palabras (hay quien se complica más la vida, con folios, caracteres y demás, pero esos individuos deberían ser expulsados de entre las gentes de bien). En el mercado literario en general, y en especial dentro de la literatura de género, se han ido imponiendo las normas de los premios Nebula, que son tal que así:

Categoría NebulaTraducción aprox.Extensión
Short StoryRelato corto<7.500 palabras
NoveletteRelato largo<17.500 palabras
NovellaNovela corta<40.000 palabras
NovelNovela≥40.000 palabras

Es un baremo útil pero un tanto confuso. Primero por los nombres de las categorías, ya que en castellano no tenemos ni novelette ni novella, sólo novela a secas, y por eso he añadido el término equivalente más común por estas tierras. Y segundo porque son divisiones que no acaban de encajar con el mercado actual. Voy a desgranar cada una y lo que cabe esperarse.

El relato corto es lo más fácil de publicar, normalmente en antologías colectivas (aunque ya no están tan de moda). La mayor parte de las convocatorias piden alrededor de las 5.000 palabras, por lo que es una extensión muy versátil, aunque la cosa puede variar de 3.000 a 7.500 palabras, según (estoy dejando fuera a propósito el microrrelato, que tiene su propio universo). El relato corto permite mucha experimentación y calidad literaria, por lo que me parece un excelente punto de partida e incluso de llegada. Debo decir no obstante que hay cierta trampa aquí porque, de igual modo que es relativamente sencillo publicarlos, es muy difícil tener éxito y mucho menos publicar una antología de relatos en solitario (un editor siempre preferirá una novela), por lo que existe el riesgo nada desdeñable de quedarse anclado en esa zona y acomodarse demasiado a lo que sabes que va a tener salida. Aquí cada uno debe valorar cómo prefiere ir avanzando, e incluso si quiere avanzar o ya es feliz así.

Al relato largo, en cambio, es complicado darle salida. Incluso los concursos que admiten hasta 10.000 – 12.000 palabras no suelen publicar luego a los ganadores porque no caben demasiados relatos por libro y, como las ventas de antologías colectivas suelen ser entre conocidos (triste pero cierto), no sale rentable. Curiosamente, si un editor accede a publicarte una antología en solitario (por ejemplo haciéndole chantaje) preferirá sin duda relatos largos y no cortos, porque cuando el lector ve que hay muchos textos breves tiende a creer que la mayoría serán morralla. Prejuicios, pero ahí están, así que aprovéchalos y planteáte una antología de relatos largos relacionados entre sí, como hice yo con La Fuente de las Tinieblas.

Como ya he comentado por aquí muchas veces, me encanta la novela corta. Grandes obras de la literatura universal tienen esta extensión que, por desgracia, ha ido perdiendo el favor del público y en consecuencia del mercado editorial. ¿Los motivos? Bueno, la reducción de las tiradas obliga a encarecer el ejemplar individual, lo que perjudica a las obras menos largas porque parecen demasiado caras (como si la literatura se valorara al peso). La parte buena es que en el mercado digital encaja bien la novela corta: se puede vender barata y proporciona una lectura intensa y rápida. Y como no requiere tanto tiempo de elaboración como una novela, al autor le puede salir rentable. También hay actualmente editores tradicionales que intentan apostar por esta categoría, y yo diría que 25.000 – 30.000 palabras (unas 100 páginas) es una extensión interesante.

La novela es la señora indiscutible del mercado editorial desde hace décadas, aunque no sin sus vaivenes. Teóricamente el concepto de novela implica, además de la extensión, ciertas consideraciones narrativas (experiencia intimista, tramas secundarias, etc.), pero actualmente se ignoran alegremente y lo mismo voy a hacer yo. Lo importante aquí es que los editores siempre prefieren novelas a cualquier otra cosa, pero la extensión ideal dependerá del género en cuestión y de la salud del mercado. Por ejemplo, en fantasía venimos de una época donde regía claramente el «cuanto más largo mejor», pero el público ha ido cansándose de tanta paja en el texto y ahora mismo publicar tochos de 500 o más páginas a un autor novel es muy poco viable.

Atendiendo a la clasificación de los Nebula, una novela de 40.000 a 60.000 palabras se va a quedar con casi total seguridad en tierra de nadie; demasiado corta para sacarla en una tirada estándar, demasiado larga para venderla muy barata en tapa blanda, como podría hacerse con una novela corta. Actualmente una buena horquilla serían 80.000 – 120.000 palabras, que se pueden meter fácilmente en unas 300 – 400 páginas, una cantidad por la que el público está dispuesto a pagar un precio razonable, pero como digo depende del género y lo que esté de moda. Mirad lo que vende en cada momento y sabréis lo que buscan las editoriales.

Podríamos considerar que las polilogías (por llamarlas de algún modo: trilogías, pentalogías…) son el escalón siguiente a la novela individual. Sé que hoy día hay muchas sagas conocidísimas y que no hay novela de éxito que no tenga sus continuaciones, pero yo no me lo plantearía de buenas a primeras. Salvo que seáis superfamosos (y entonces no sé qué hacéis leyendo este humilde blog) no deberíais hacerle una propuesta así a un editor, porque la perspectiva de tener que sacar varios tomos incluso si el primero no vende bien puede hacer que le dé el jamacuco. Ahora, si queréis dejaros la puerta abierta a posibles segundas partes, bien.

Buena suerte 😉.