viernes, 12 de enero de 2018

Otro año y yo con estos pelos

Otro año, ya. Y yo cada vez con menos tiempo y menos cosas que contar. Realmente no sé qué hacer con este blog. No quiero cerrarlo porque en el fondo no me cuesta nada mantenerlo (como suele decir mi padre, «no me come») y supongo que aún se me puede ocurrir alguna cosa medianamente interesante que me mueva a subir un artículo. Pero ahora mismo no le veo mucha razón de ser.

Así pues, que nadie espere regularidad de aquí en adelante. Ya, anteriormente tampoco la hubo, pero ahora menos. O no, quién sabe. La idea es dejarse llevar, que sea el destino quien decida. Si surge algo que merezca la pena y me pilla con fuerzas, aquí estará. O si encuentro alguno de mis viejos microrrelatos y me convence, que también podría pasar. Y si no, pues hasta siempre, muchachos.

miércoles, 27 de diciembre de 2017

Lecturas 2017 (y III)

Vamos con la tercera y última parte de la lista de lecturas de este año, iniciada en junio y proseguida en septiembre. Aquí están los que ha dado tiempo a leer justo hasta final de año; en los pocos días que quedan no podré acabar ninguno más.

Soy un lector lento y mi objetivo era llegar a las 26 lecturas, que es justo una cada dos semanas durante todo el año, una cantidad muy respetable para mí (ya sé que otra gente devora literalmente los libros, pero no es mi caso). Y lo he conseguido por los pelos, aunque a fuerza de obligarme continuamente a apretar el paso. También gracias a que bastantes de los libros eran cortos, de 200 páginas o menos, aunque prometo que esto no ha sido deliberado. El total de páginas ha sido de 8612, lo que nos da una media de 331 páginas por libro y 166 leídas por semana. Que los números en sí no me importan mucho, pero vienen bien para hacerse una idea. Y la idea es que no soy un gran lector, claramente.

En cuanto a las lecturas en sí, me hubiese gustado poder variarlas un poco más. En particular hay algunos libros de relatos a los que les tenía muchas ganas, como de Flannery O'Connor o el segundo tomo de Scott Fitzgerald, que se han tenido que quedar fuera por su extrema tochez (¿existe esa palabra?). Supongo que tendré que enfocarlos como lecturas partidas, primero una mitad o un tercio y seguir más adelante, porque si lo intento de una sola tacada voy perdiendo energías y no los termino nunca. Tampoco he hecho las relecturas que quería, demasiados libros sin leer en la pila que, lógicamente, han tenido prioridad.

Esta es la lista:

Harry Potter y el legado maldito,
J.K. Rowling (2016).
Salamandra, 2016. 333 págs.

Es realmente una obra de teatro que narra la historia del hijo mediano de Harry Potter, Albus Severus, y su amigo Scorpius Malfoy (sí, hijo de Draco). El tema de fondo son los conflictos de los hijos con sus padres famosos y las expectativas que se crean sobre ellos.

Aunque está bien, sobre todo por volver a ver a viejos personajes, sufre por su formato. Es una historia que pide ser novela, al pasarla a teatro queda muy esquemática, y a la vez como función teatral resulta demasiado agitada, da poco tiempo a que el espectador reflexione. Ojalá Rowling la saque de forma novelada, porque ganaría mucho.

Ola de calor 📚,
¿Richard Castle? (2009).
Suma de Letras, 2010. 354 págs.

Como ya comenté en su momento, no se sabe realmente quién escribe estos libros inspirados en la popular serie de TV «Castle». El libro en sí es bastante simplote y fluye con poca naturalidad, logrando ser aún más estereotípico que los capítulos de la serie (que ya lo son bastante, la verdad). El problema es que es una ficción inspirada en la ficción que ya es de por sí la serie, y tanta falta de realismo se nota para mal. Novela sólo recomendable para fans del personaje o de lecturas muy ligeras.

El amante de la China del Norte 📚,
Marguerite Duras (1991).
RBA, 1992. 207 págs.

Si recordáis un viejo artículo de este blog sobre novelas cortas, dije que El amante tenía una especie de reelaboración, obra de la propia Duras, que es este El amante de la China del Norte.

Conceptualmente son muy similares aunque este va más al grano, sigue una cronología más coherente de la relación entre la muchacha francesa y el joven chino en la Cochinchina colonial, y la situación de su familia antes de regresar a Francia. Como siempre, nos queda la duda de hasta qué punto es autobiográfica, pero resulta muy evocadora de una era ya perdida.

American Pyscho,
Bret Easton Ellis (1991).
Vintage Contemporaries, 2006. 399 págs.

Empecé a leérmelo en inglés, me dio la sensación de que no pillaba muchas cosas y lo saqué en castellano de la biblioteca, pero comprobé que el traductor no iba mejor que yo y retomé el idioma original (para perderme matices, mejor que sea culpa mía).

Un libro difícil, duro (aunque no tanto si estás acostumbrado a leer terror), demoledor en su desmitificación de esa cultura yuppie tan superficial de los años 80-90, aunque en mi opinión demasiado largo; ya vemos que Pat Bateman es un psicópata egocéntrico medio idiota, no hace falta insistir tanto.

Harry Potter y la Orden del Fénix,
J.K. Rowling (2003).
Salamandra, 2011. 893 págs.

Necesitaba una lectura ligera y he regresado a la saga de Potter. Sin embargo, este volumen se hace pesado y lento, y sin duda es demasiado largo. La prueba es que tras tres lecturas en la familia, nuestro volumen se deshacía de sus páginas a partir de la 700. Tiene cosas interesantes pero demasiado desperdigadas, y buenos y malos compiten denodadamente por ser los más inútiles. En fin, a ver si el año que viene leo los dos restantes, total para lo que me falta…

The Road (La carretera),
Cormac McCarthy (2006).
DeBolsillo, 2010. 210 págs.

Tengo esta novela desde hace años y varias veces he intentado leerla para tener que dejarla a las pocas páginas. No por mala (todo lo contrario) sino porque me afectaba demasiado. Creo que es algo que se lee y se siente de forma muy distinta cuando eres padre, sobre todo si tu hijo es aún pequeño.

McCarthy demuestra que se puede hacer literatura postapocalíptica que sea a la vez de alta calidad y que impacte sin recurrir a escenas desagradables ni a explicaciones innecesarias. El final es un tanto ingenuo, pero en conjunto una maravilla.

Y hasta aquí hemos llegado. ¿Volveré a hacer esto el año que viene? Aún no lo tengo claro, pero por si acaso iré apuntando todas mis lecturas .

lunes, 11 de diciembre de 2017

La asombrosa traducción de «Nuevos cuentos de los mitos de Cthulhu»

De vez en cuando me gusta preparar para el blog algún artículo de investigación sobre los Mitos de Cthulhu, por así decirlo, como fueron el de Pobreza en el círculo de Lovecraft o los dos referentes a los derechos de la obra de Lovecraft. El que os presento hoy versa sobre un asunto que descubrí el otro día por casualidad, relacionado con la traducción de Nuevos cuentos de los mitos de Cthulhu, un volumen publicado por Valdemar en 2003 dentro de la colección Gótica y reeditado en formato de bolsillo en 2011.


Episodio 1

Todo surgió por casualidad. En un grupo de Facebook alguien mencionó que la traducción de José Luis Moreno-Ruiz para uno de los relatos incluidos en el libro (Black Man with a Horn, de T.E.D. Klein) era muy superior a la que hizo Domingo Santos del mismo texto en Cthulhu 2000. Como yo sólo había leído este último y la historia en cuestión no me había gustado demasiado, fui a leerla en la recopilación de Valdemar por si me parecía mejor. Lo que descubrí para mi asombro era que los dos textos, independientemente de su calidad literaria, apenas se parecían en lo narrado.

Evidentemente el siguiente paso fue buscar el texto original y comparar. Y aquí empieza lo bueno. La traducción de Domingo Santos, aunque tiene algunas cosas criticables, sigue al pie de la letra lo que cuenta el original. La de José Luis Moreno-Ruiz es, digamos, «imaginativa». Vaya, que se inventa la mitad de las cosas e ignora otras.

Como no pretendo que os fiéis de mi palabra, podéis comprobarlo a continuación con el primer párrafo del relato:

Black Man with a Horn

There is something inherently comforting about the first-person past tense. It conjures up visions of some deskbound narrator puffing contemplatively up a pipe amid the safety of his study, lost in the tranquil recollection, seasoned but essentially unscathed by whatever experience he’s about to relate.

Traducción de Domingo Santos

Hay algo inherentemente reconfortante en la primera persona del pretérito imperfecto. Conjura visiones de algún narrador sentado ante su escritorio fumando contemplativamente una pipa en medio de la seguridad de su estudio, perdido en tranquilos recuerdos, inspirado pero esencialmente incólume tras cualquiera que sea la experiencia que esté a punto de relatar.

Traducción de José Luis Moreno Ruiz

Hay algo en la conjugación en pasado de los verbos que tranquiliza al estudioso tanto como fumar en pipa mientras se entrega al análisis de los dados obtenidos en su investigación. Algo que lo ayuda a distanciarse de aquello sobre lo que precisamente quiere informar, ofreciendo así los datos necesarios de la manera más objetiva.

Veis que la de Domingo Santos, aun con cosillas (¿seasoned como «inspirado»?) es fiel al texto. La otra es como si lo contara de oídas. Y así todo el texto, os voy a poner un párrafo más que me ha hecho mucha gracia (os juro que la traducción corresponde a ese trozo del original):

Black Man with a Horn

The description, in my own case, is perfectly accurate—as far as it goes. I am indeed seated in a kind of study: a small den, actually, but lined with bookshelves on one side, below a view of Manhattan painted many years ago, from memory, by my sister. My desk is a folding bridge table that once belonged to her. Before me the electric typewriter, though somewhat precariously supported, hums soothingly, and from the window behind me comes the familiar drone of the old air conditioner, waging its lonely battle against the tropic night. Beyond it, in the darkness outside, the small night-noises are doubtless just as reassuring: wind in the palm trees, the mindless chant of crickets, the muffled chatter of a neighbor’s TV, an occasional car bound for the highway, shifting gears as it speeds past the house…

Traducción de José Luis Moreno Ruiz

En mi caso, lo que voy a contar no es un cuento sino algo perfectamente comprobado, sopesado y sometido a las necesarias valoraciones. Al menos hasta el punto en el que pueden comprobarse las cosas. No se trata, sin embargo, de una investigación ya cerrada; sigo progresando en ella, adentrándome en ella, pues al fin y al cabo los hechos no ocurrieron en una especie de covachuela de Manhattan, cerca de donde están las librerías de viejo, donde transcurre aquella historia, una de las primeras que escribí, basada en un suceso más que improbable que me relató mi hermana. Sobre la historia que me ocupa ahora he investigado mucho, repito, hasta donde me ha sido posible, durante años. Puede que la presente sea la versión definitiva, pues no sé si mis investigaciones actuales lograrán llevarme mas allá de lo que puedo referir.

El escritorio en que trabajo me lo regaló, por cierto, mi hermana. Un hermoso escritorio. Ante mí, la máquina de escribir eléctrica; a mis espaldas, junto a la ventana, el aparato de aire acondicionado, un viejo modelo que parece ir a reventar de un momento a otro en las noches en que se deja sentir este calor tropical. Más allá, en la calle, los sonidos habituales de la noche, la brisa agitando las palmeras, el canto de los grillos, el murmullo, o a veces las estridencias, de las televisiones de mis vecinos, un automóvil que pasa de vez en cuando algo más lejos, por la autopista; un automóvil que pasa a tal velocidad que parece ir a llevarse mi casa en su rebufo.

¿Cómo se ha convertido la mesa plegable de bridge en un hermoso escritorio? Y el cuadro con una vista de Manhattan pintada de memoria ha pasado a ser ¡una covachuela de Manhattan donde ocurrió una historia que se está inventando el traductor! No me digáis que no es precioso.


Episodio 2

Os podéis imaginar lo que pensé entonces: ¿es algo puntual de este relato u ocurre también en los demás? Tocaba seguir investigando. El primer cuento de esta antología es Crouch End, de Stephen King. Vamos con la primera página nada más, que merece la pena:

Crouch End

By the time the woman had finally gone, it was nearly two-thirty in the morning. Outside the Crouch End police station, Tottenham Lane was a small dead river. London was asleep… but London never sleeps deeply, and its dreams are uneasy.

PC Vetter closed his notebook, which he'd almost filled as the American woman's strange, frenzied story poured out. He looked at the typewriter and the stack of blank forms on the shelf beside it. "This one'll look odd come morning light," he said.

PC Farnham was drinking a Coke. He didn't speak for a long time. "She was American, wasn't she?" he said finally, as if that might explain most or all of the story she had told. "It'll go in the back file," Vetter agreed, and looked round for a cigarette. "But I wonder…"

Farnham laughed. "You don't mean you believe any part of it? Go on, sir! Pull the other one!"

"Didn't say that, did I? No. But you're new here."

Farnham sat a little straighter. He was twentyseven, and it was hardly his fault that he had been posted here from Muswell Hill to the north, or that Vetter, who was nearly twice his age, had spent his entire uneventful career in the quiet London Backwater of Crouch End.

¿Hemos llegado hasta aquí? Bien, vamos con la traducción de Valdemar. Os pido atención, porque el principio sí es más o menos fiel y luego empieza a añadir cosas de su cosecha:

Traducción de José Luis Moreno Ruiz

Cuando al fin se fue aquella mujer eran casi las dos y media de la madrugada. Un poco más allá de la comisaría de policía de Crouch End, Tottenham Lane parecía un río muerto. Londres dormía, aunque, por supuesto, Londres nunca duerme profundamente, por eso es una ciudad con el sueño inquieto.

El agente Vetter cerró el cuaderno de notas en el que había apuntado todo cuanto había sido capaz de escribir de lo que le contó aquella norteamericana extrañamente fanatizada. Miró el teclado de su máquina de escribir y después el blanco hiriente del folio que tenía ante sí.

—Cualquiera diría que este folio tiene la misma luz incierta del amanecer —dijo el agente Vetter.

El agente Farnham bebía una coca-cola. Llevaba largo rato sin pronunciar una palabra.

—Es norteamericana —dijo al fin, como si sólo eso pudiera explicar la extraña historia que había oído contar a la mujer.

—Eso es viejo, ya lo tengo archivado —dijo Vetter y echó un vistazo en derredor suyo buscando un cigarrillo—; en realidad, lo que me gustaría…

Farnham rió de buena gana.

—¿Quieres decir que te crees todo eso, punto por punto? ¿De veras que te lo crees, como estuve a punto de creérmelo yo en un principio? Hombre, tú no eres un novato.

El agente Farnham tomó asiento cerca de Vetter. Tenía veintisiete años; Vetter casi le doblaba la edad; Farnham no hacía mucho que acababa de llegar del norte de la ciudad, de Muswell Hill, para tratar de reflotar su hasta entonces poco exitosa carrera londinense en las márgenes dudosas de Crouch End.

Mi favorito es cómo de una frase tan simple como «You don't mean you believe any part of it? Go on, sir! Pull the other one!» saca esa maravillosa: «¿Quieres decir que te crees todo eso, punto por punto? ¿De veras que te lo crees, como estuve a punto de creérmelo yo en un principio? Hombre, tú no eres un novato». Brutal, qué derroche de imaginación. Para qué conformanos con la prosa plana de King si podemos hacerla mucho más florida. ¿Y qué añadir de ese «Cualquiera diría que este folio tiene la misma luz incierta del amanecer» que no tiene nada que ver con el original?

También hay bastantes fallos tradicionales, como que straighter sea «más cerca», o mezclar en el último párrafo la historia previa de cada agente, pero llegados a este punto es lo de menos.


Episodio 3

Otro ejemplo puede ser el de Maldita sea la oscuridad, de David Drake. Voy a poner el primer párrafo del relato y traducirlo yo mismo para que también podáis criticarme, y a continuación encontraréis el texto que aparece en la antología:

Than Curse the Darkness

The trees of the rain forest lowered huge and black above the village, dwarfing it and the group of men in its center. The man being tied to the whipping post there was gray-skinned and underfed, panting with his struggles but no match for the pair of burly Forest Guards who held him. Ten more Guards, Baenga cannibals from far to the west near the mouth of the Congo, stood by with spears or Albini rifles. They joked and chattered and watched the huts hoping the villagers would burst out to try to free their fellow. Then killing would be all right…

Traducción de Aitor Solar

Los árboles del bosque tropical se inclinaban sobre la aldea enormes y oscuros, empequeñeciéndola junto al grupo de hombres que había en su centro. El que estaba siendo atado al poste de los latigazos tenía la piel gris y estaba desnutrido; jadeaba al debatirse pero no era rival para la pareja de fornidos guardas forestales que le retenían. Otros diez guardias, caníbales baenga de lejos hacia el oeste, cerca de la desembocadura del Congo, permanecían cerca con lanzas y fusiles Albini. Bromeaban y charlaban mientras vigilaban las cabañas, con la esperanza de que los aldeanos salieran para intentar liberar a su paisano. En ese caso matarlos estaría permitido…

Traducción de José Luis Moreno Ruiz

Los árboles más altos de la selva se inclinaban bajo la fuerza de la lluvia empequeñeciendo a extremos increíbles al grupo de hombres que había en el centro del poblado. Uno de ellos estaba atado a un poste. Diez guardas forestales lo rodeaban, todos ellos de la tribu de los baenga, al oeste del Congo, conocida en otros tiempos por su feroz canibalismo. Bromeaban apuntándole con sus rifles, empujándose entre sí, golpeando al hombre amarrado al poste a cada poco, mientras se las prometían muy felices en cuanto cesara la lluvia y pudiesen continuar su búsqueda, la persecución de los que habitaban aquel poblado y habían huido para no tener que trabajar. Matar, en aquel tiempo, no estaba mal visto.

Anda que no mola mucho más esta última. ¿Que dice «rainforest» (bosque tropical o pluvial)? Pues nos inventamos que está lloviendo, lo metemos en la historia y vamos adornando todo lo demás. Expreso mi admiración total por esta nueva corriente artística que deja anticuado el viejo concepto de basarse en el texto original.


Conclusión

Ya podéis adivinar el resto de la película, ¿verdad? He ido comprobando fragmentos de relatos (tampoco me pagan por hacer un análisis exhaustivo) y aunque las divergencias son a veces mayores y otras menores, se trata en general de una traducción «creativa» que se aleja del original e inventa muchos elementos. ¿Motivos? Esto ya se trata de conjeturas; sospecho que en algunos casos simplemente no pilla el significado del texto en inglés e improvisa, pero evidentemente hay algo más porque la tendencia siempre es hacia engordar el relato.

Tirando del hilo, descubro que José Luis Moreno-Ruiz tenía un blog (http://moreno-ruiz.blogspot.com.es/) que ya ha sido eliminado, pero he encontrado en Leyenda.net un texto muy revelador tomado de allí en 2012 donde hablaba de sí mismo y sus trabajos (la negrita es mía): «Unos catorce volúmenes publicados, entre novela y narraciones, así como más de tres docenas de traducciones de distintos autores (dicho así, al peso, que es como las pagan)».

A buen entendedor pocas palabras bastan. Está claro que alguien quiso dar rienda suelta a su imaginación y de paso cobrar unas perrillas más por la traducción de este libro. Ahora bien, una editorial tan prestigiosa como Valdemar no debería consentir que un texto así lleve catorce años en su catálogo, reediciones incluidas, sino que debería preparar una nueva traducción. Y esta vez de verdad, por favor.

Adenda 11/12/17

Este artículo se ha movido por las redes sociales y en estos tiempos de interconexión ha llegado enseguida a conocimiento de la gente de Valdemar. La respuesta de Rafael Díaz Santander, creo que de interés para todos, es la siguiente (remarco en negrita una frase muy importante):

«Estimados amigos, he de decir que tenéis razón. José Luis Moreno Ruiz nos la jugó de mala manera. […] Cuando nos dimos cuenta de su "labor creativa" en algunas traducciones ya era demasiado tarde. Tuvimos que volver a traducir dos traducciones ya pagadas […]. Es muy difícil expresar el malestar que todo esto nos produce. Respecto a los "Nuevos cuentos de los mitos de Cthulhu", os puedo comentar que hace un par de semanas, a raíz de su reedición, hemos encargado una nueva traducción a cargo de un nuevo traductor. En Valdemar siempre hemos tratado de cuidar las traducciones y hemos contado y contamos con muy buenos traductores. El perjuicio que nos ha causado este individuo JLMR es muy grande y costoso de reparar, pero también asumo nuestra parte de culpa al no haber detectado antes este problema».

Repito aquí que este gesto honra la labor editorial de Valdemar. Estaremos atentos a la publicación de esta antología con la nueva traducción que, de seguro, será mucho más fiel a lo que concibieron sus autores.